lunes, 20 de agosto de 2012

Seguimos vivas... las neuronas y yo

Tras un largo período de relax post Irlanda, aquí estoy otra vez, escribiendo en este interesantísimo blog.
Y, ojo, no lo digo yo, lo dice mi señor padre, que tan interesante encuentra mis escritos, que ha editado un libro con ellos, que va pasando de familiar en familiar.
Cuando supe la noticia me sentí ciertamente abrumada, pero poco a poco voy asimilando la fama, y ya estoy preparada para atender a los medios de comunicación.

Desde que llegué de Irlanda, no he parado de maldecir la temperatura de tierras catalanas. Siempre se desea lo que no se tiene: estando allí, quería sol; estando aquí, prefiero la temperatura irlandesa.
De lo que estoy segura es de que este calor a mi no me va bien. Dentro de poco tendré que editar el nombre del blog y pasar de neuronas fritas a neuronas derretidas.

De provecho no he hecho nada en estos días. Básicamente me han servido para comprobar que hay ciertos comportamientos que, si los dejas de hacer durante unos años, pierdes totalmente el conocimiento sobre ellos.
Ejemplo claro: ir a la playa.
Hace unas semanas, mi compañero de viaje vital y yo nos dispusimos a hacer una excursión vespertina a la playa. Íbamos buscando una playita pequeña, con poca gente, sitio para aparcar, etc.
Éso era lo que, una amable fuente de información cercana, nos había comentado. En el momento justo de llegar allí entendí lo que deben sentir los periodistas cuando su fuente les traiciona.
Una playa grande, un aparcamiento absolutamente lleno de coches y más gente que en Cortilandia.
Pero nuestra desgracia podía ser aún mayor: todo el mundo parecía haber vivido todos los años de su vida en una playa. Nadie desentonaba... menos nosotros.
La ceremonia de inserción sombrillil, toda una ventura. Saber si sentarnos, tumbarnos, con ropa, sólo con el bañador, si bañarnos al llegar, leer, hablar, no hablar, dejar las cosas en la sombrilla o quedarnos vigilándola siempre, etc. Todo un sinfín de cuestiones que, para los no experimentados, resultan de lo más cultivadoras.
Resumiré la experiencia con una sencilla frase: esta semana teníamos que repetir la excursión pero decidimos que estaríamos mucho mejor en una casa sin aire acondicionado en plena ola de calor y con un ejército de mosquitos acechándonos.
Con éso creo que está todo dicho.

A parte de ésto, también nos apeteció hacer este viernes pasado una incursión al mundo guiri. Barcelona, 17 de agosto, autobús turístico. No digo más.
Fue un paseo nocturno de lo más interesante, donde pudimos comprender por qué hay tan poca gente que sepa más de dos idiomas.
Nuestra amable guía turística hablaba, que supiéramos, 5 lenguas. En el currículum quedará impresionante, pero si en la realidad te hace decir frases tan esperpénticas como: "So entonces a la dreta", casi que ya no me siento tan mal.
Y después de comprobar que una ciudad podía ser muy anciana, volvimos a casa.

Y, para acabar esta innecesariamente larga e insulsa entrada, decir que ayer el barça comenzó la liga. Como dato ya sé que no es demasiado impactante, pero no me quedaría satisfecha sin comentarlo.
Cuando acaba una etapa tan extraordinaria, tienes el miedo de pensar que ha sido un paréntesis, que no ha sido nada más que un sueño y que, al cerrar el paréntesis, todo volverá a la normalidad.
Pero no. Ayer un 5-1 jugando espectacularmente bien casi sin despeinarse fue el ejemplo de por qué no podíamos dudar tras la dramática rueda de prensa del adiós de Pep. Hubo más lágrimas y estados depresivos que con la muerte de Chanquete, pero poco a poco nos vamos consolando.
Tengo la sensación de que será una temporada más terrenal, y que si seguimos jugando tan bien, y teniendo la suerte de ganar alguna cosa, aún valoraremos más el trabajo tan extraordinario de este equipo, porque, si no, corremos el riesgo de creer que ha sido algo puntual vinculado a una única persona, olvidando que sin el trabajo y esfuerzo de todos estos chicos que hacen soñar al más escéptico, el sueño no se hubiera hecho nunca realidad.

Aquí acaba mi regreso bloguil. Ahora es cuando desearíais volver atrás y no pronunciar aquellas palabras: "tienes que volver a escribir en el blog, no lo dejes".
Tranquilos, con suerte, os dejaré unos cuantos días de descanso.



sábado, 4 de agosto de 2012

Se acabó lo que se daba... Bye, bye Irlanda

Hoy es mi último día en tierras irlandesas, espero (más que nada porque si me tengo que estrellar con el avión, preferiría otro sitio un poco más cool para pasar mi eternidad).

Como no podía ser de otra forma, me tendré que despedir con una preciosa lluvia, un magnífico viento que movería montañas, y un cielo de un super fashion color gris que animaría a un comatoso.

También es bonito despedirse con el sonido de la supersónica lavadora de mi hermano. Cómo echaré de menos poner una lavadora a las 4 de la tarde, y tener que esperar al día siguiente para poder abrirla porque, con 8 horas no tiene suficiente.
Y también echaré muchísimo de menos tener que hacer horas de gimnasio para poder tirar de la cadena. Toda una experiencia.
Pero lo que más echaré de menos de vivir en este pisito, es la maravillosa sensación de tener un sueño que te mueres, y despertarte de manera "natural" (sin despertadores) a las 6 de la mañana con un radiante sol que entra por la no-persiana de la habitación. Es algo conmovedor.
Y el problema ya no es no poder seguir durmiendo desde las 6, no hombre no, éso es muy revitalizante.
El problema es que durante todo el día en el cual quieres salir a dar un paseo, a comprar, o simplemente a ver la calle desde tu ventana, te encuentras con un eclipse solar continuo provocado por unas preciosas nubes grises. Y cuando menos lo necesitas, brilla con todo su esplendor.
Y yo me pregunto si no habrá nadie ahí arriba que mueva los hilos y que sea un poquito mala persona...

Hoy es mi último día en Irlanda pero ayer fue mi último día de clases. Me hice fotos con mis tres profes, y les llevé cruassantitos hechos por mi el día antes. Y las notas ya me las habían dado, eh, fue un acto totalmente altruista. Punset estaría orgulloso de mi.

Hasta ayer no creí que hubiera merecido la pena hacer el curso. Pero cuando pude descambiar un sombrero en una tienda, pagado con tarjeta, que me devolvieran el dinero en la tarjeta, y luego pagar otra cosa, todo ello en una de estas tiendas que parece que los empleados necesiten una mejor marca de tiempo que Usain Bolt en los Olímpicos, y con un inglés semejante al castellano de las chonis de Fuenla, entonces ahí fue donde me di cuenta que sí, que lo habíamos logrado.
Y no sólo éso, también entendí una bromita de un cajero del spar super simpático que me felicitó por mi saludable compra para un viernes por la tarde: 3 yogures.
Vamos, que estoy que me salgo. Si hoy consigo entender a los del aeropuerto, pido el traslado de la UOC para la mismísima Oxford (incluso bromeando me entran escalofríos al poner juntas las palabras UOC y traslado).

Y poca cosa más, que me voy a acabar de hacer la maleta, y que espero que mi siguiente publicación sea ya desde casita, con unos reconfortantes 35 grados a la sombra.

Antes de acabar, quería dedicarle unas palabras a mi hermano. Ya que le copié la idea de crear un blog, también le copiaré su táctica de, cuando empiece a flojear el blog, márcate una entrada emotiva y todo el mundo responderá con unos "ohhhh, qué bonito", "me he emocionado" que reflotarían hasta al MS-DOS.
Pues bien, allá vamos:

Rulito. No sé cómo darte las gracias por esta experiencia tan importante y bonita que me has regalado. A veces cuesta coger el camino correcto en la vida, aceptar qué te conviene más para crecer como persona.
Tanto si cuesta porque no sabes qué es mejor para ti, como si cuesta porque lo sabes, pero no resulta fácil aceptarlo, es importante tener personas a tu alrededor que, directa o indirectamente, te impulsan y te llevan de la mano hacia allí.
Para mi éso es sentirse querido, y yo tengo la suerte de sentirme así prácticamente cada día de mi vida.

Y, en este caso, haber aceptado hacer este curso, pasar 5 semanas en Irlanda, etc. ha sido, claramente, una gran decisión, que sin tu ayuda hubiera sido imposible tomar. Porque para tomar decisiones, primero necesitas las oportunidades, y tú estás siendo últimamente una fábrica de oportunidades para mi aprendizaje vital.

Algunas veces aceptas la mano de quien te quiere ayudar, y otras veces no. Sentirse querido es encontrar siempre una mano, pero querer es saber aceptar que alguien rechace tu mano alguna vez.
Y por éso es mucho más difícil y desagradecido querer que dejarse querer.
Y cómo yo sé que tú me quieres mucho, quería aprovechar esta oportunidad para darte las gracias, no por las veces que he aceptado tu mano, tu ayuda, como en esta ocasión, sino por las veces en las que te la he rechazado, y por tu persistencia de, una vez más, volver a intentar dármela.
Sé que no es fácil aceptar que alguien a quien quieres toma decisiones que, desde tu punto de vista, son erróneas o perjudiciales. A mi me pasa contigo constantmente. Pero también sé que lo fácil sería abandonar, dejar de preocuparse y aceptar demasiado fácil que el otro haga lo que quiera hacer, sin pedir explicaciones.
Pero tú resistes, y te lo agradezco mucho.

Gracias por este bonito mes en Irlanda, que recordaré toda la vida. Gracias por tu generosidad, atención, preocupación y cuidados.
Y gracias, una vez más, por seguir siendo mi hermano, cosa que no depende en absoluto de compartir la misma sangre.


Te quiero.



jueves, 2 de agosto de 2012

Second last day

Pues éso, que éste ha sido mi penúltimo día de clase. Mañana cuatro horitas más y se acabó.
La verdad es que estos últimos días están costando un pelín más, pero aún así sigo aprendiendo cositas.
Además, en la clase de por la tarde, normalmente no sabes qué decir porque se habla de temas tan apasionantes como tus deseos, sueños y aspiraciones, tus recuerdos de infancia, etc. Pero hoy no.
Hoy hemos hablado de corrupción, y gracias a ser de donde soy he tenido mucho de que hablar y he sacado pecho todo lo que he podido. Lástima que hubiera una rusa en el grupo, porque si no hubiera podido ganar de calle.

Además ha sido un día interesante porque he entrado en una tienda nueva, al lado de mi academia. Tenía buena pinta por fuera, pero al entrar he visto que no era la típica y convencional tienda de ropa. Había cd's, ropa, zapatos, joyería, libros, etc. Y precios regalados.
No me ha quedado claro si eran cosas de segunda mano o sólo eran cosas hechas por un grupo de gente con diferentes problemas. Aún así, me he comprado una blusa y un pañuelo, todo ello por 5 euros. Muy monos, aunque los lavaré antes de ponérmelos por si acaso...

Hoy sí que he acertado con el café. Pedir café fuera de tu país es toda una hazaña. El martes no acerté, porque quería un café con más leche que café, y fue un cortado pero tamaño bañera. Hoy sí, hoy ha sido como a mi me gusta, y no tan grande.
Quien me conozca  sabrá que no suelo tomar café, pero aquí a veces me está siendo imposible no hacerlo. Tener clase a las dos de la tarde y madrugar, no son buena combinación.

Y nada, sigo mejorando en mis lecciones de italo-inglo-español con mis compis los italianos. Es divertido tener que buscar palabras que no sabes en inglés en un diccionario italiano-inglés porque no queda ningún español en clase con diccionario.
Lo bueno es que lo que no se parece al español, se parece al catalán, y nos acabamos entendiendo.

Y por el momento poca cosa más, sólo decir que estoy muy contenta de tener un nuevo comentarista en mi blog, mi padre. Ésto estaba muy solitario, y al menos ahora tengo otra persona que sé seguro que lee mi blog y que me hace comentarios. Gracias papá.

Ésto se acaba!!!!





lunes, 30 de julio de 2012

Último fin de semana en Dublín

Pues éso, que ya ha pasado mi último fin de semana en Dublín y sin darme cuenta, snif, snif. Aunque ha sido a lo grande y he disfrutado un montón.

El sábado por la mañana, compritas por Henry St. Me cundió bastante. Supongo que esta semana antes de irme volveré alguna tarde, pero, si no, ya está, me despedí en condiciones de la super calle peatonal de tiendas. Para quien no lo sepa todavía, en Dublín hay taaaaaaaantas tiendas para chica como puedas imaginar, y no las típicas franquicias internacionales tipo zara. Me encanta.

Después vuelta a casa, comer, hablar con fathers in law y fathers a secas, y prepararme para ir a una fiesta. Ya en un principio no las tenía todas conmigo, pero cuando me dijeron que tenía que comprarme algo estrafalario para poder ir, tipo sombrero, peluca o gafas...
Al final fui con un sombrero de paja, que me lo puse para entrar por la puerta y nunca más se supo. No me había estado 10 minutos haciéndome un recogido en el pelo para estropearmelo para ir con sombrero en una discoteca.
Total que el plan fue una pre-fiesta en una casa, y la fiesta en cuestión en un restaurante cerrado tipo disco.
La conclusión a la que llegué es que no todo el mundo está hecho para salir de fiesta y que hay toda una cultura y manual de conducta para salir por la noche que cada vez me queda más lejos.
Todo y así, me lo pasé bien el rato que estuve y me vine a casita en torno a las 2, osea que buena hora (para mi; para el resto, horario de abuela).

Domingo típico de anglosajona rica. No dormir hasta muy tarde porque una señorita no puede quedarse tantas horas en la cama (ésa es la versión oficial, la extraoficial es que en este puñetero país no se puede dormir hasta tarde porque a las 6 de la mañana entra luz de día por las inexistentes persianas).
Desayuno tranquilo y señorial (lo mismo de cada día, cereales y leche, pero bien ricos que estaban).
Brunch para comer: aquí sí que sí, huevos benedict, como una señorona. Básicamente es huevo escalfado sobre un panecillo, y entre las dos cosas espinacas (o jamón, pero en mi caso pedí con espinacas), acompañado de una salsa parecida a la mayonesa pero líquida y más buena, y calentita, con salmón ahumado de guarnición. Muy muy bueno.
Todo ello acompañado todo el rato del tiempo más esquizofrénico que puedas imaginar. Diluvio y sol; ahora ésto, ahora lo otro.

Luego vuelta  casa, descansar un poco, porque todo el mundo sabe que las señoronas anglosajonas ricas viven en un estrés contínuo.
Y después a merendar al Queen of Tarts. Para quien no sepa lo que es, lo resumiré en que es una cafetería mítica en Dublín, con especialidad en tartas, las mejores que he probado en toda mi vida, especialmente la carrot cake. Espectacular.
Yo me pedí una de chocolate, buenísima, con un tanque de café con leche, muy bueno pero tanque al fin y al cabo. Aquí lo de tacita de café no lo entienden mucho.

Vuelta a casa, mirar una peli en inglés, "En el nombre del padre". Yo ya la había visto, pero mi hermano no, osea que era una buena oportunidad para volver a verla en inglés. Me encantó exactamente igual (o aún más porque en VO siempre disfruto más) que la primera vez.

Y después a dormir. Básicamente éste ha sido mi fin de semana. Mencionando que el taxista que me trajo el sábado por la noche a casa me cobró de menos, ha sido un finde redondo.

Ahora ya a encarar la última semana de curso, porque el sábado que viene vuelvo al hogar, ducle hogar...



lunes, 23 de julio de 2012

Día embarazoso (y doloroso) en Dublín

Tranquilidad. A pesar de los dos, aparentemente negativos, adjetivos usados en el título de la entrada, no es nada serio.
Lo de embarazoso se explica mediante la anécdota que ahora explicaré. Lo de doloroso... se refiere a mis pies, pobres. Hoy les he hecho caminar, nada más y nada menos que, 12 km (de recto, más luego el tiempo que he estado andando por las tiendas y centro comercial).

Y ahora vamos con la súper anécdota de la semana.

Hoy he ido a comer con mi hermano a Google. Después, quería ir de compras por el centro, porque quería comprarme un par de cosillas de ropa.
Iba super animada y con muchas ganas por dos razones: tenía ganas de comprarme ropita, que desde que había llegado no me había comprado nada aún; y hacía un día estupendo, sol a tope y calor de verano real, toda una novedad en Dublín.
Pues bien, como hacía tanto calorcito, he pasado por casa primero para ducharme antes de salir. Me he puesto guapa y, en torno a las 4 de la tarde, he salido de casa con muchas ganas de tiendas.
Llego al centro a éso de las 4.20h. Hablo de las horas más que nada porque aquí a las 6 cierran las tiendas, y hay que tenerlo presente.
Empiezo con mis compras, y entro primero al h&m. Miro tranquílamente toda la ropa, con calma, me pruebo varias cosas y, finalmente, decido quedarme con dos vestidos muy bien de precio y muy chulis. Genial.
Me dirijo a la caja para pagarlos. Hay cola. No pasa nada, espero. En ningún momento se me ocurre mirar el bolso. ¿Para qué? debéis estar preguntándoos. Lo mismo pensaba yo, para qué.
Por fin llega mi turno. Le doy a la chica de la caja los vestidos, me los empieza a cobrar y a quitar los seguros y yo mientras voy sacando la cartera... o intentándolo.
Antes de salir de casa había hecho cambio de mochila para ir a clase al bolso. En el cambio metí todo menos la cartera. ¿Por qué? porque quería vivir la maravillosa experiencia de quedarte colgada con los vestidos a medio pagar, sin dinero, y teniéndole que explicar a la cajera todo éso en inglés.
Fantástica sensación, se la recomiendo a todo el mundo.

Total, que en dicha agradable situación, la cajera me pregunta que, si voy a volver, me guarda los vestidos. Le digo que sí sin saberlo muy bien.
Tengo tres opciones:
1. Volver a casa a por la cartera y volver a la tienda a pagar. Todo ello con sus respectivos kilómetros y calorcito andando.
2. Volver a casa y quedarme ya allí y perder mi super tarde de compras mientras me flagelo tres o cuatro veces.
3. Suicidarme. No la contemplaba porque, realmente, me gustaban mucho los vestidos. Y porque suicidarse en el único día soleado y caluroso en Dublín del año también es tener un humor de lo más especial.

Al final decidí optar por la primera opción. Vuelta a casa, rapidito para que no me cerraran las tiendas, coger cartera, beber agua, pasar de las super botas chachi pirulis y ponerme los deportivos, salir pitando de casa y llegar, echando el hígado por la boca y maldiciéndome por despistada, de vuelta a la tienda.
Me tenían reservaditos los vestidos osea que al menos éso sin problemas.

Y nada, luego seguir de compras hasta que han cerrado todo, merendar un batido hecho en el momento de yogur low fat de chocolate (espectacularmente bueno) y vuelta para casa.

Conclusión, que si creyera en un ser superior pensaría que es su manera de enseñarme a dejar de ser tan despistada. Lo que viene siendo un escarmiento.
Pero como no creo, pues os diré que, en realidad, lo tenía todo pensado desde hace días porque el blog está volviéndose de lo más soso y había que animarlo un poco. De nada.


domingo, 22 de julio de 2012

Sábado en Belfast

Ayer estuve en Belfast. Dos horas y media  en autobús para ir, y otras dos horas y media para volver, pero merecieron la pena.

Primero estuvimos visitando el centro de la ciudad, muy animado y con mucha gente joven. Me gustó mucho.
Pero la visita más esperada era la zona de los murales, las calles Shankill (protestantes) y Falls (católicos).

Básicamente hay dos zonas, cada una de ellas de uno de los dos bandos enfrentados, "separadas" por un muro, el muro de la paz. En las fachadas hay murales, sobretodo en la zona católica, aunque también hay alguno en la zona protestante.

Lo que más me sorprendió fue la diferente manera de una zona y de otra de expresar sus signos de distintividad.
La zona protestante de Shankill estaba plagada de banderas del Reino Unido, fotos de la reina, tiendas donde sólo vendían artículos turísticos/frikis ingleses: banderas, fotos, imanes, etc. todo con la banderita y demás.
Vaya, que paseando por Shankill no te quedaba ninguna duda de en qué zona estabas.
Sin embargo, en la zona católica, dejando a un lado los murales, sólo vi algunas vidrieras de casas con triquetas, y poca cosa más. Digamos que la distintividad no se hacía tan evidente a primera vista.

Sería demasiado simplista sacar conclusiones sobre ésto, pero sí da pie a una reflexión (o varias).
Yo prefiero no mojarme mucho, más que nada porque el tema me queda lejos, pero lo que sí tengo claro es que, cada vez que hay un conflicto de estas características, tengo la sensación de que hacen más por la revolución los que la quieren evitar que los que la inician. Y en el caso de Irlanda del Norte (o en el caso de la independencia de Irlanda, de la cuál ya hablé en otra entrada) sólo hace falta mirar los libros de historia para darse cuenta de ello.
En mi opinión, quien tiene que demostrar noche y día y a toda costa que es diferente, que es el bando de los "buenos", es quien no está 100% seguro de poder "ganar". Y la falta de confianza en el poder de tus argumentos hace que la violencia se haga más presente, porque es el camino más fácil.

Y dejando a un lado las reflexiones personales, y seguro que poco acertadas por estar bastante lejos de la realidad de este conflicto, sólo recomendar a quien no haya estado ya, que vaya a Belfast.
Para mi es una visita casi obligada si estás en Irlanda y te interesa un poquito la historia.
Yo iba mentalizada de que no iba a hacer turismo para ver belleza, para visitar bonitos monumentos y calles.
Iba mentalizada de que iba a hacer una visita interesante por los intangibles, por la historia que hay destrás de cada calle, mural, esquina. Y sólo por éso (o nada más y nada menos que por éso) mereció la pena.

P.D.: Artículo muy bueno que encontré, es de hace unos años, pero me ha parecido realmente interesante: http://elpais.com/diario/2006/02/27/espana/1140994801_850215.html





lunes, 16 de julio de 2012

Día lluvioso en Dublín

De hoy lo más destacado es que llueve. Y teniendo en cuenta que estamos en Dublín y no en el Sahara... pues éso.

No, ahora en serio, lo más destacado del día de hoy es que he comido con mi hermano en Google. Si os esperábais algo mejor os habéis equivocado de blog.

Por fín he estado en el comedor chuli y grande de Google. Muy chulo, la verdad, y la comida muy rica. Había mucha variedad de cosas, muy a cuidar el detalle, y muy variado en cuanto a que, si eres un bicho raro en lo que a gustos culinarios se refiere, quedas satisfecho.

Luego he conocido a un montón de catalanitos infiltrados en la empresa del momento, y me he sentido un poco como un monito de feria cuando he tenido que demostrar mis conocimientos de catalán delante de algunos de ellos.
Teniendo en cuenta que estoy en Dublín intentando aprender inglés, y conociendo a un grupo de jóvenes super preparados y con un muy buen nivel de inglés, quizá hubiera sido más propicio que me he hubieran puesto a prueba hablando inglés, pero no.
Y yo que se lo agradezco, porque hubiéramos pasado de demostrar que sé cómo me llamo, a saber cómo se llaman todos los dublineses en un radio de 20 kilómetros.
Bueno ahora igual me he pasado. Sólo 10 kilómetros.

Y, ahora sí, el apasionante mundo de la lluvia irlandesa. Cómo decirlo para que podáis poneros en mi piel pero sin parecer extremista. He llegado empapada.
Y lo que es peor, mi mochila ha llegado empapada. Y es peor básicamente porque mis dos súper móviles estaban dentro, y han podido sufrido un poco las consecuencias.
Y quedarme sin uno de los móviles y perder mi status pasajero de super ejecutiva con más de un aparato electrónico para cumplir la misma función, pase. Pero pasar de ser Miss Techno, a pasar a ser una incomunicada, una forastera en este primer mundo de comunicacións instantánia, perder mi posición en este mundo, ganada a pulso desde que con 13 años tuve mi primer móvil... no, por ahí no paso.
Una persona puede vivir sin paga extra ni derechos laborales, sin derecho a una educación gratuita, sin derecho a un sistema de salud digno y efectivo, sin derecho a tener unos políticos honestos. Puede vivir sin derechos, ya que nos ponemos. Pero no sin móvil, por amor de dios.

Pero, volviendo a esta mañana, he comprobado que  Dios existe y no ha permitido que ninguno de mis dos pequeñines sufriera daños. La manzana para media mañana sí, pero ¿a quién le importa una manzana en tales momentos de angustia?

Y, ahora, con un hermano medio moribundo (por no dormir lo suficiente, no llevar una vida recogidita y, encima, machacarse corriendo y haciendo ejercicio) al lado, voy a ir cortando, que después de haber perdido la costumbre diaria de escribir en mi interesantísimo y trepidante blog, me estoy emocionando demasiado y no puedo dejar de escribir.
Así que de raíz, que duele más pero es más rápido.

Goodbye!